miércoles, 27 de abril de 2011

CRÍTICA AL HIMNO NACIONAL DEL PERÚ

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Himno Nacional y Realidad Histórica

Prof.: Hugo Apaza Quispe

El 28 de julio de cada año, a nivel nacional, se rememora un acto intrínsecamente limeño, criollo y urbano, a través del cual se atiza un sentimiento patriótico, venerando a los símbolos oficiales y a dos personajes no peruanos. Si elevar el fervor patriótico es una necesidad, entonces el pretexto es válido, pero hay que reorientarla sacándola de la rutina.
El Himno Nacional es un símbolo patrio intangible y sacrosanto, cuya ejecución antaño paralizaba toda otra actividad. Haciendo una lectura reflexiva de nuestro Himno Nacional y contrastándola con la realidad histórica, concluimos que se trata de un canto de una pequeña parte de nuestra historia, son mensajes poéticos que loan las gestas de un caudillo, es un canto lírico y parcializado con escaso (por no decir nulo) asidero histórico.

LA LIBERTAD COMO NECESIDAD HISTÓRICA:

El CORO, es una reiterada promesa solemne, un juramento de fidelidad, un voto eterno de invocación a la libertad, la misma que se efectúa, no ante la divinidad del cristianismo, sino ante el Dios supremo de los inkas: El Sol.
Recordemos que la libertad es un anhelo histórico y que el capitalismo expansivo del siglo XIX, disfrazado de patriotismo, difundió esta idea que embaucó la credulidad política de las masas, por ello esta mágica palabra, de principio a fin, es invocado como suprema aspiración en el Himno Nacional.
Antaño, para los Ayllurunas el interés dominante era la colectividad. El trabajo forzado y la encomienda introducida por los españoles, eran para ellos obligaciones dolorosas de los que había que liberarse. Por ello es que el valor de la libertad jugó un rol preponderante

NO SE GIMIÓ EN SILENCIO:

La PRIMERA ESTROFA nos dice que el peruano oprimido largo tiempo en silencio gimió, y que con la llegada de San Martín, la humillada cerviz levantó. En ese entonces ¿qué se entendía por peruano? El nativo no era peruano, era un paria solamente. ¿Cuán largo fue el tiempo que en silencio la ominosa cadena arrastró?
Desde el momento del choque desigual de las dos culturas no homólogas, el poblador nativo no cesó de luchar por deshacerse del usurpador. Inmediatamente después de la captura del Inka Atawalpa se organizó la defensa militar en torno a los generales indígenas Rumiñawi, Kalcuchímac y Kiskís, y en reiteradas veces se enfrentaron a los españoles y sus engañados aliados para expulsarlos (1533). Asimismo, grandes grupos andinos se organizaron en torno a Manco Inka (1536-1544), Sayri Túpac (1544-1557), Titu Cusi Yupanqui (1557-1571) y en torno a Túpac Amaru I (1571-1572), quienes consolidaron la resistencia inka en Vilcabamba. Por esta misma causa también millares de indígenas se enrolaron a las filas de los ejércitos de Juan Santos Atawalpa (1742 -1756) y de los Tupac Amaru (1780-1783). Para ilustrar la magnitud del descontento, podemos indicar que sólo durante el período comprendido entre 1730 y 1780 se produjeron más de 112 sublevaciones.
De todo esto se deduce que el poblador andino, el verdadero patriota, a pesar de estar condenado a cruel servidumbre, no gimió en silencio. La resistencia en el mundo post inkaico se manifestó en cientos de movimientos revolucionarios, conatos o alzamientos; la mayoría de estos levantamientos tuvieron por objetivo la restauración del inkario y la erradicación de lo que ha venido a llamarse “occidental”.

NEGACIÓN DE PARTICIPACIÓN NATIVA:

La SEGUNDA ESTROFA exalta aún más al caudillo cuando asevera que “Por doquier San Martín inflamado, / libertad, libertad pronunció, / y meciendo su base los Andes / la anunciaron, también, a una voz”. ¿Fue después del arribo del ejército sanmartiniano, que los habitantes de los andes peruanos recién lucharon por su libertad? ¿La libertad en el Perú fue un grito sagrado sólo a partir de 1820? La historia de hecho la desmiente.

Los criollos, cuyo contacto con las gentes humildes simplemente fue de los amos con los subordinados, ladinamente utilizaron como carne de cañón a los nativos, fueron ellos quienes formaron el grueso de los ejércitos, tanto de los mal llamados patriotas como el de los realistas; los aborígenes fueron quienes derramaron su sangre, fueron ellos quienes verdaderamente lucharon por una patria mejor, más de medio millón murieron en esas guerras fratricidas dirigidas por los caudillos idolatrados, quienes sí supieron comprender que había que liquidar la capital política y militar de América del Sur.

EMANCIPACIÓN FÁCIL:

La TERCERA ESTROFA empieza con el siguiente elogio reiterativo al adalid extranjero: “Con su influjo los pueblos despiertan”, y más adelante señala la necesidad de romper el enlace que une América con España. ¿Quiénes eran los interesados de emanciparse de España?¿Por qué se obvia la lucha del pueblo por su independencia?

Es sabido que los movimientos revolucionarios indígena se realizaron cuando España era poderosa y tenía suficiente capacidad como para aniquilar cualquier muestra de descontento. En cambio los criollos se aprovecharon de la crisis económica y política de España, lo cual se evidencia en la utilización de las llamadas Juntas de Gobierno para consumar la ansiada emancipación.
La guerra emprendida por los criollos fueron movimientos separatistas que no tuvo carácter de reivindicación social indígena; los criollos descontentos buscaron romper el cordón umbilical con la metrópoli española, con ayuda de Inglaterra que pretendía derrumbar el poder hegemónico de España.

LIMA NO ES EL PERÚ:

La CUARTA ESTROFA comete otra injusticia histórica, ya que parcializándose con Lima manifiesta que sólo sus pobladores fueron los forjadores de la expulsión de la tiranía española; el Himno expresa “Lima, cumple ese voto solemne, / y, severa su enojo mostró”, luego agrega “A su esfuerzo saltaron los grillos”.
Aquí se reconoce que fueron las autoridades de la capital virreinal los interesados en romper con la dependencia ibérica, pero se encubre a los criollos ricos, antipatriotas en esencia, los mismos que fueron los que acudieron invocando protección a San Martín y los que al final de cuentas fueron los únicos que firmaron el Acta de la Independencia y prepararon el ritual de su proclama. Si los criollos ricos asentados en Lima eran parte de la tiranía imperante, si ellos prepararon la gran farsa que hasta hoy se celebra ¿cómo podemos manifestar que ellos lanzaron al tirano? ¿Acaso no es cierto de que quienes juran romper el enlace lo hacen previo consentimiento de las principales autoridades coloniales? ¿Qué sector de la población limeña al tirano severa su enojo mostró? ¿A qué sector de la población “le atizaron el odio y venganza / que heredara de su Inka y Señor? El gesto interesado de un pequeño grupo de residentes limeños no puede negar el sacrificio del Perú profundo.

CERVIZ LEVANTADA:

En la QUINTA ESTROFA, al igual que en las demás, nuevamente observamos a un pueblo totalmente derrotado: "si humillada tres siglos gimió". También se observa la falsa mano benefactora que promete redención manteniendo su propio esplendor. Es una invocación política para conservar los privilegios de los grupos gobernantes.
La realidad histórica niega la pretensión de hacer creer que el advenimiento de la República duró casi medio siglo, pues hay suficientes argumentos que niegan que durante tres siglos se gimió con la cerviz humillada; al contrario, el espíritu indómito se evidenció en las brutales matanzas perpetradas por los invasores, que redujeron a un poco más de un millón de personas a una sociedad con más de 12 millones de bravos y laboriosos habitantes.

DEL SOL INKA AL DIOS DE JACOB:

La ÚLTIMA ESTROFA es un mensaje a las generaciones venideras a fin de que se mantenga la libertad conquistada y cuyo símbolo sería “la bandera o pendón bicolor”. El Himno culmina renovando el juramento de ser libres por siempre ante el Dios traído por los españoles es decir, ante el Dios de los hebreos, subestimando de esta manera a la deidad suprema del inkario.
¿Qué principios de moral ofreció el cristianismo al aborigen? Auspició timidez, falta de seguridad; la religión nativa fue más noble, más humana que la ética de la religión impuesta por la fuerza.

Así el Himno Nacional vigente es poesía de un trozo de la historia nacional, cuyo contenido requiere un debate ponderado y objetivo ¿Debe ser revisado? El espíritu de peruanidad lo decidirá.

Juliaca, julio del 2002.

1 comentario:

Unknown dijo...

Excelente analisis,
seria interesante tambien una propuesta