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REFLEXIONES ACERCA DE LAS “FIESTAS PATRIAS”
Por: Hugo D. Apaza Quispe
¿Qué acontecimiento importante ocurrió el 28 de julio de 1821 para que sea conmemorado con tanto regocijo, a tal punto de ser declarado como día de fiesta nacional?
I. Pacto de San Martín con los colonialistas:
Al borde del colapso del sistema colonial en el siglo XIX, el sector adinerado de los criollos fueron los que dirigieron y lograron emancipar políticamente el Perú de España, porque se sentían excluidos de la función pública. Los interesados en emancipar América, comprendiendo que tenían que liquidar el nervio mismo del poderío español, iniciaron expediciones con esas miras, y ya en el Perú, emprendieron el acoso a la capital virreinal.
Ante esta desesperante situación el Virrey José de la Serna y su séquito se vieron obligados a abandonar la ciudad. Antes de ejecutar esta determinación dejó instrucciones al Marqués de Montemira, para que éste a su vez invite a San Martín para que ocupe Lima con su ejército.
La evacuación militar de Lima ocasionó, en los criollos ricos el terror, pues se habían quedado abandonados a su suerte. Frente este sombrío panorama, los criollos ricos, buscando protección y no perder sus privilegios, decidieron acudir ante San Martín. Esta comisión salió el 9 de julio y cumplió con invitarlo, y a partir del 12 de julio de 1821 San Martín y su ejército ingresaron a la ciudad en medio de nutrida ovación lisonjera. El caudillo con este acto se puso al lado de los criollos, los mismos que así consiguieron un fácil acomodo social y político.
II. Declaración de la Independencia:
El domingo 15 de julio de acuerdo con lo pactado, se reunieron en el local del cabildo las personalidades calificadamente colonialistas a fin de hacer lo que San Martín les había pedido un día antes: redactar el acta de la independencia y firmarla.
En esa sesión se declaró la independencia del Perú, y se fijo para el día 28 de julio de 1821, la respectiva juramentación y proclamación pública.
Los días previos se levantaron tabladillos en diversos lugares, se adornaron las calles y las plazas, se mandaron acuñar monedas alusivas, en fin se cuidó de todos los detalles que la situación exigía.
III. Las proclamaciones
El día 28 de julio de 1821 la ceremonia se efectuó como se realizaba las grandes festividades coloniales con la diferencia de que lugar del Virrey se encontraba San Martín.
Del palacio virreinal salió una solemne procesión, en la que estaban los catedráticos de la universidad de San Marcos con sus tocas doctorales, los titulados de Castilla y los miembros de las órdenes religiosas con sus respectivos hábitos, los jefes militares, los oidores de la Real Audiencia, los regidores perpetuos del cabildo; todos estos integraban el primer agrupamiento. En el siguiente grupo, que era el más importante, se encontraba San Martín flanqueado por el Conde de San Isidro y el Marqués de Montemira que portaba la primera bandera peruana; detrás de ellos estaba del estado mayor y los oficiales generales del ejército.
La procesión fue escoltada por los mismos alabarderos del rey, con todas sus insignias reales de España; y, cerraba el desfile un pelotón de húsares con sus vistosos uniformes, un batallón con las banderas de Buenos Aires y Chile, y la artillería con sus respectivos cañones.
Esta comitiva procesional se detuvo en la Plaza Mayor o de armas y otros tres puntos más (Plazuela de la Merced, convento de las descalzas y la plaza de la inquisición), en los que se habían instalado tabladillos, desde los que San Martín, cogiendo el pendón hizo los actos de la proclama, seguido por los estrépitos de los cañones, el repique de las campanas, así como el alborotado regocijo de los allí presentes.
IV. Fiestas y agasajo recíprocos:
La noche del 28 de julio se encendió todos los faroles de la ciudad; y, los integrantes del ayuntamiento dispusieron en las salas capitulares un fastuoso festín en honor a su protector, adonde también concurrieron los principales vecinos de Lima.
Al día siguiente, luego de los actos religiosos tradicionales, San Martín organizó otra suntuosa celebración de reciprocidad en el salón principal de palacio en donde se repitieron e incluso se superó a la fiesta ofrecida anteriormente en el cabildo.
Es decir que el 28 y 29 de julio de 1821, se realizaron espléndidas parrandas de corte colonialista, en los salones del ayuntamiento y en el palacio virreinal, mientras que en las calles había verbena general.
V. Balance:
Como puede observarse, el 28 de julio no se rememora ningún hecho glorioso, ninguna gesta trascendental, ningún acontecimiento importante para las mayorías del Perú histórico. Lo que sucedió fue un conjunto de actos intrínsecamente ilusorios que terminó en una farra al puro estilo colonial, protagonizados por los estrujadores sociales, los mismos que en los momentos culminantes de Junín y Ayacucho estarían nuevamente de lado virreinal. Estas gentes hicieron tales fiestas y pactos por simples conveniencias momentáneas y con la anuencia del todavía vigente Virrey La Serna.
En este fenómeno limeño y urbano ¿qué participación tuvo el pueblo mayoritario del Perú? Ninguno. Su opinión y participación no contaba a pesar de que fueron los históricos luchadores por la independencia.
BIBLIOGRAFÍA
1. BASADRE, Jorge. “Historia de la República”. Lima.
2. CASTILLO MORALES, Juan. “La historia: Teoría y técnica de su enseñanza”. Edit. Bruño. s/f.
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5. MARIÁTEGUI, José C. “Obras completas”. Lima-1979.
6. Ministerio de Educación Pública. El Perú en la Independencia”. Lima 1958.
7. Ministerio de Educación. “Diseño Curricular Nacional”, Lima, 2005.
8. ROEL, Virgilio. “Grandezas y Miserias de la Independencia”. Lima.
9. SIVIRICHI, Atilio. “La Revolución Social de los Túpac Amaru”. Lima, 1979.
miércoles, 27 de abril de 2011
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1 comentario:
Buen, artículo. Felicitaciones, profesor Hugo.
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